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Aceite de Algodón

El algodón es un arbusto cuyo origen se encuentra en la India. Las cápsulas de esta planta son las que hacen referencia al fruto, el cual tiene dentro, una semilla de algodón donde se extrae el 40% de aceite mediante el primer prensado en frío.

Es importante destacar, que la utilización del aceite vegetal de algodón dentro de la industria alimenticia, se logró después de haber sido desarrollado el proceso industrial de hidrogenación y desodorización.

El primero de estos procesos, permite una mayor concentración de grasas moinsaturadas y el segundo, elimina el fuerte olor emanado de manera natural por la semilla lo que lo hizo mucho más tolerable para las personas.

Hoy en día, el aceite de algodón tiene un olor similar a las castañas, algo que ayuda a enriquecer el sabor de las comidas cocinadas en él.

Principales características del aceite de algodón

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  • El algodón es una de las plantas más conocidas desde la antigüedad, pertenece al género Gossypium de la familia Malvaceae, la cual es originaria de África, partes de Asia y de América del norte.
  • El 50% de su composición química es de ácidos grasos poliinsaturados, tales como ácido linoleico.
  • Tiene un alto porcentaje de vitamina E, lo que lo convierte en un antioxidante ideal para nuestra piel.
  • Es un aceite muy estable, lo que alarga la vida útil de los productos que lo contienen.

Un excelente regenerador de la piel

 

El aceite de algodón permite la regeneración de los tejidos cutáneos, es decir, regenera la piel. Esto se debe principalmente a los altos niveles de ácidos grasos insaturados presentes en su composición química, que ayudan a mejorar la circulación local de la dermis y su revitalización. Para lograr esto, se recomienda tanto ingerir el aceite, como aplicarse mascarillas corporales en la piel, sobre todo en áreas donde pueda haber alguna imperfección o queloide producto de una mala cicatrización.

Disminuye la resequedad de la dermis

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Otra buena razón para utilizar el aceite de algodón sobre nuestro cuerpo, es que gracias a la gran cantidad de ácido linoleico que contiene, permite restaurar la barrera lipídica de la piel, logrando reestablecer la producción de ácidos grasos de la dermis y mantener su hidratación. Un tratamiento para conseguir este efecto, es comprar una cierta cantidad de crema neutra y combinarla en un 50% con el aceite. Así pronto se verán los resultados sobre nuestro cuerpo y en el cutis.

Ayuda a combatir el cáncer

Este aceite es considerado como uno de los grandes protectores que ayuda a evitar el desarrollo de varias enfermedades en el cuerpo humano; incluyendo el cáncer. Esto se debe principalmente a que la semilla de algodón mejora la absorción de la vitamina E en el cuerpo. También está científicamente comprobado que esta clase de vitamina evita la formación de algunos tipos de cánceres en el organismo.

Mejora la memoria

El aceite de algodón es uno de los más recomendados por los médicos neurólogos, debido a que mantiene lubricado y en funcionamiento el cerebro. Es tan notorio su efecto positivo a nivel de la memoria que está siendo utilizado para tratar y evitar las afecciones del Alzhéimer, en pacientes de la tercera edad.

Aumenta el colesterol bueno en el cuerpo

Así como ocurre con otras semillas como la almendra o el maní, la semilla de algodón ayuda a producir mayor cantidad de HDL o colesterol bueno en el organismo. Y a su vez, permite eliminar parte del colesterol malo, que tiende a generar enfermedades cardiacas o vasculares en personas sedentarias o con sobrepeso.

Cuida el buen funcionamiento del corazón

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Gracias a las altas concentraciones de ácido linoleico el aceite de algodón ayuda a cuidar el sistema cardiaco en su totalidad, ya que brinda al cuerpo una alta cantidad de grasas monosaturadas y poliinsaturados, muy necesarias para mantener nuestras arterias libres de cualquier tipo de obstrucciones que puedan desembocar en un ataque cardiaco o enfermedad cardiovascular.

Disminuye la tensión alta

Las personas que incluyen en su dieta este tipo de aceite vegetal, ven grandes mejorías en cuanto al equilibrio de su tensión arterial. Todo gracias a la presencia de  ácido oleico, que mejora el funcionamiento de las arterias y el flujo de la sangre por las mismas.

Un cicatrizante natural

El consumo continuo de alimentos cocinados en aceite de algodón, permite que personas recién operadas o que han sufrido cualquier tipo de heridas, puedan cicatrizar muchísimo más rápido. El secreto es la combinación perfecta entre vitamina E y ácido linoleico presentes en la semilla.

Disminuye la oxidación y el envejecimiento de las células

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Tanto consumir aceite vegetal de algodón, como incorporar unas gotas en el baño, prolonga la vida de las células de nuestro cuerpo, evitando tanto la aparición prematura de las arrugas, como mutaciones y alteraciones en el sistema inmunológico, que podrían acarrear enfermedades como el cáncer o el sida.

Facilita la pérdida de peso

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Debido a que este aceite se encuentra libre de grasas trans, permite al cuerpo romper las células de grasa de forma mucho más rápida y sencilla, logrando ver resultados en periodos de tiempo mucho más cortos, cuando nos dedicamos a desarrollar rutinas de ejercicio de manera constante. Pero a su vez, también logra que el cuerpo acumule reservas de grasa para poder soportar cualquier eventualidad del entorno.

Reduce las inflamaciones en el cuerpo

Ya está más que comprobado que las grasas monoinsaturadas reducen la inflamación corporal. Por lo tanto, la ingesta o uso cutáneo de aceite de algodón, puede ayudar a disminuir malestares como dolores de cabeza, gota, e incluso el tan molesto síndrome menstrual. La mejor manera de aplicarlo, es untar una toalla con aceite y calentarla unos 30 segundos en el microondas, lo suficiente para que dejarlo reposar sobre el vientre y ayudar a desinflamar y disminuir el dolor.

¿Sabías qué…? El algodón se ha cultivado en el mundo desde hace más de 5000 años. Tanto los griegos como los romanos, hacían uso de esta planta para confeccionar prendas de vestir y aceites para comer, alumbrar, pintar y generar ungüentos medicinales, aromáticos y estéticos.